No hay sorpresas, hay sorprendidos

No hay sorpresas, hay sorprendidos. Por ejemplo, no confíes en que no te van a despedir de tu trabajo.

A pesar de que te esfuerzas todos los días por ser un buen trabajador, hay corrientes subterráneas que pueden que te afecten en un futuro.

Hay personas que están arriba de ti en el escalafón de tu empresa que tienen planes y puede que esos planes te afectaran a ti.

Esa posición que crees que esta asegurada puede desaparecer en cualquier momento.

He trabajado en lugares donde jefes son arrogantes y egocéntricos. Piensan que tienen a San Pedro por las bolas.

Y el día menos los botan a ellos.

He trabajado con compañeros que abusan del sistema o son malvados con otras personas.

Y he visto esas personas ser arrogantes y desalmadas hasta el mismo momento en que fueron llamados a la oficina y reciben la noticia de que sus servicios no son requeridos de ese día en adelante.

Y luego salen sorprendidos y en estado de incredulidad y choque. Algunos con lagrimas en los ojos, algunos furiosos, la mayoría con ganas de desmayarse.

Lo mismo te puede pasar a ti en cualquier momento. No solo en el área laboral sino en cualquier otra área.

De hoy en adelante–cuando hay una sorpresa–trata de no ser tu el sorprendido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *