El Poder De La Ambición

El Poder De La Ambición

Mucho se ha dicho de aquellas personas que tienen ambición.

Desde alabanzas por ser altruistas hasta desprecio por ser desalmados.

Por no detenerse “Ni por nada…ni por nadie.”

En realidad, la ambición es una fuerza extraordinaria que permite a un individuo mejorar su vida y–en la mayoría de los casos–mejorar la vida de muchas otras personas, directa o indirectamente.

Ambición es una de las emociones más malentendidas que existen en este mundo y como todo aquello que no es entendido, es muchas veces incapaz de someter su tremenda fuerza creadora y ser aplicada a fines concretos…definidos…altruistas y grandiosos.

Desde tiempos inmemoriales la lucha incesante del ser humano por mejorar sus circunstancias personales es lo que ha permitido que la civilización avance y disfrutemos del mundo que tenemos hoy.

A través de la historia siempre ha habido y siempre habrá, individuos extraordinarios que día a día se esfuerzan por ser los mejores en su profesión…por producir un mayor impacto en la vida de otros…por acumular fortunas…por dar lo mejor de sí mismos…por dejar su huella en este mundo.

Todos Tenemos Deseos

Todos sentimos el interés de obtener y disfrutar de las cosas maravillosas que la vida nos ofrece. Pero hay individuos especiales que no se contentan con desear algo débil y superficialmente.

Ellos transforman ese deseo natural en una obsesión que los consume. La pasión con la que persiguen ese deseo no reconoce límites o imposibilidades.

Desde la ambición de vivir en una mejor casa; producir descubrimientos científicos extraordinarios que beneficien al resto de las personas; ser reconocidos como los mejores del mundo.

Ese deseo visceral se ve en todas las áreas en las que el ser humano se desenvuelve.

En los deportes (Lionel Messi).

En la educación (Tony Robbins).

En las libertades civiles (Nelson Mandela).

En las finanzas (Carlos Slim).

En las obras de humanidad (Madre Teresa).

En el entretenimiento (Michael Jackson y los miles de otros artistas de todo género).

En religión. (Líderes espirituales y religiosos).

Si hasta ahora has sido uno de aquellos que te has sentido mal por tener deseos de grandeza, déjame decirte. No estás solo. Nunca has estado solo. Nunca estarás solo.

Una de cada 10, 000 personas siente ese deseo irracional y consumidor de sobresalir y ser reconocido.

Se rebelan contra el pensamiento de ser mediocres y ordinarios.

Ellos no quieren correr…ellos quieren volar

Sienten esa ansia impetuosa de encontrar su pasión…de desarrollarla concienzudamente y compartir esa pasión con el resto del mundo.

Encuentra tu pasión y dedica cada minuto de tu vida para practicar tu arte y para encontrar formas de expresarlo de una manera que nadie lo ha hecho en el pasado.

La ambición es un deseo que se rehúsa a admitir derrotas o reconoce infortunios.

Que enfrenta los problemas y desafíos cara a cara y los hecha a un lado.

Que no importa que tan mala se vea la cosa. Ellos encuentran la manera de salir victoriosos ante el estupor de todos aquellos que una vez dudaron..

Para ellos, cada fracaso es una nueva lección que ellos aprenden y que los prepara para ser mejor la próxima vez que lo intentan. Usualmente lo intentan de nuevo al día siguiente.

Esa ambición produce placer por sí misma y no depende del aplauso o las muestras de aprobación de otros.

Esa ambición te llena por sí misma y tarde o temprano produce resultados extraordinarios y un eco ensordecedor en el mundo que te rodea. Un trueno melodioso que no solo ratificó tu deseo inicial sino que aumenta tu apetito.

Al tener ese deseo firmemente plantado en tu mente los ojos se te abren y ves las oportunidades que día a día se te presentan.

En un mundo en el que la mayoría de las personas están confundidas y no saben qué hacer, las personas con ambición son bombardeadas con oportunidades para hacer sus sueños una realidad.

Aquellos que no tienen ambición se pasan las horas enfocados en los problemas del presente y no ven esas grandiosas situaciones que pueden resolver sus problemas y desafíos.

Esa ambición no se puede comprar o pedir prestada. No se puede robar o regalar. Es uno de los grandes misterios del universo. Es un regalo divino que debes apreciar y desarrollar a pesar de todos los inconvenientes que de seguro vas a encontrar.

No todo el mundo la tiene

Y si tú eres uno de esos afortunados que sientes ese fuego interno, tú tienes la responsabilidad de mantenerlo vivo y avivarlo con la leña de la práctica diaria.

Si eres afortunado de encontrar tu pasión debes tener el coraje de vivirla diariamente. El mundo es inmenso. Hay miles y millones de personas que desean ver tu talento una vez lo has desarrollado.

Vas a escalar la montaña más alta. Vas a resolver tu problema más complicado. Cada día vas a ser mejor. Y con cada paso que des, tu meta se acercara a ti con dos pasos.

Esa ambición no permite fracasos.

Entiende. La diferencia entre lo ganadores y los perdedores. Es que lo ganadores siguieron adelante a pesar de las pérdidas que sufrieron antes de ganar.

La ambición que sienten es tan poderosa que con cada derrota se sienten con rabia e ira y deciden que van a intentarlo de nuevo.

Aquellos que sienten pequeños deseos –pero no una ambición consumidora– se retiran de la competencia de la vida. Dejan de buscar a la pareja ideal.

Dejan de estudiar y se salen de la escuela. Dejan que el gobierno se salga con la suya. Dejan de buscar trabajo. Dejan que la enfermedad se apodera de sus cuerpos y cada día se enferman más.

Aquellos con ambición ven la vida como una gran competencia con diferentes eventos. No se dan por vencidos y no se casan con la primera persona que les da un beso. Si matemáticas es un área floja, dedican 3 o 4 horas adicionales solo en esa materia.

Hacen lo que sea necesario para superar sus desafíos

Se organizan políticamente si creen que el gobierno de turno no está haciendo las cosas correctas y quieren influir en las próximas elecciones.

Buscan diariamente como aumentar sus ingresos y dejan de gritarle al mundo que la calle esta dura. Todos sabemos que la calle–y la vida—está dura para todo el mundo.

La ambición de gozar de salud y tener energía los motiva a reducir peso. A crear nuevos músculos, a combatir enfermedades si ya las tienen…o a evitarlas si no han aparecido.

Esa ambición los motiva a empezar las cosas inmediatamente y a mantenerse trabajando en ellas hasta que las terminan. Ellos están dispuestos a pagar el precio que sea necesario en términos de dinero, tiempo y esfuerzo para alcanzar sus metas.

Ellos saben que Dios quiere que seas rico

Aquellos con deseos de grandeza ven cada actividad—por más desagradable que parezca—no como el fin que ellos desean. Si no como el medio que les permitirá subir inexorablemente a un nivel superior.

Muchas veces este nuevo nivel es el objeto de sus deseos.

Otras veces es solo un objetivo intermedio que los colocará en una mejor posición.

Las personas sin ambición no ven las cosas de esta manera. Sus deseos son vagos o inexistentes. No tienen fuerza mental, visual o espiritual. Son débiles emocionalmente y su poder de voluntad es casi inexistente.

Ellos se retiran de la pelea con el primer golpe…o con el décimo…o con el número 20.

La naturaleza no se doblega con medio esfuerzos o con esfuerzos esporádicos. Solo con esfuerzos extraordinarios y consistentes por un tiempo extendido.

Los diamantes son formados con presión y tiempo

La fuerza invisible que nos entrega todo aquello que queremos se domestica solo con “enfoque y esfuerzo constante”.

Aquellos sin ambición puede que hubieran pasado esa prueba de matemáticas estudiando una hora adicional.

Puede que hubieran atraído a la persona de sus sueños si lo hubieran intentado una vez más.

Puede que hubieran podido cambiar al gobierno con un intento más fuerte.

Aquellos sin ambición puede que hubieran podido bajar el colesterol con 2 cucharadas menos de grasa en sus comidas…o con 15 minutos más de ejercicio.

Pero no. Ellos se rindieron. Ellos no lo intentaron de nuevo. Fueron débiles. Su ambición fue realmente poca.

Llegan a viejos y nunca disfrutaron de la vida porque nunca acumularon dinero o tuvieron la energía necesaria.

Empiezan a echarle la culpa a todo el mundo…menos a ellos mismos.

La ambición es hermana de la rabia. Es rehusarse categóricamente a aceptar las circunstancias presentes como algo permanente.

Es revelarse contra la mediocridad y el abandono

Mira a tu alrededor, reflexiona y rebélate contra tu situación presente. Con tus alrededores. Desea con todo tu corazón cosas mejores para ti y tu familia. Desea con todas tus fuerzas mejorar la situación de otras personas.

Tener ambición es sentir muy adentro de ti que tú has nacido para desempeñar un papel superior que el que la sociedad presente te está tratando de imponer.

Los grandes adelantos en la historia de la humanidad han sido llevados a cabo por personas que infatigablemente buscaron y encontraron una manera de ser más eficientes. De producir resultados más espectaculares.

El poder de la ambición hace que te levantes un poquito más temprano todos los días. Que empieces a trabajar en tus metas unos 30 minutos antes. Que te esfuerces una vez más a pesar de que tus músculos te duelen y a que hagas una repetición más. Una sesión de práctica extra.

El poder de la ambición hace que te levantes todos los días con la fuerza necesaria para resistir las presiones de ese día. Te permite ser paciente con la mediocridad que te rodea y verla como un aliciente para trabajar aun más duro.

Te permite controlar tus emociones cuando lo que quieres es darle una garnatada a alguien que se lo merece y en lugar de perder el control te mantienes civil y respetuoso.

Te permite hacer “de tripas, corazón” y seguir peleando a pesar de no tener más fuerzas dentro de ti.

A tirar un golpe más cuando no tienes nada que tirar.

A dar una vuelta más cuando las piernas te amenazan con dejar de funcionar en cualquier momento.

A seguir tus planes a pesar de no ver adelantos.

Porque como dijo el otro, ”No importa que tan duro golpees, nadie golpea tan fuerte como la vida. No importa que tan duro pegues, lo importante es qué tantos golpes puedes aguantar y aun asi seguir moviéndote hacia adelante. Esa es la manera de ganar.”

La ambición te obliga a dejar en el plato esas tres cucharadas que te van a engordar. La ambición te da fuerzas para levantarte y no ver ese programa de televisión que solo te roba el tiempo y no contribuye al logro de tus metas.

A ir a dormir a la hora correcta porque necesitas energía en el día de mañana. Porque sabes que para ser un maestro en tu profesión y ganar el juego de la vida, necesitas todos tus recursos mentales, emocionales, morales, espirituales y físicos.

La ambición te da la determinación de ganar. Y cuando estás determinado, la derrota ya no existe. Porque en realidad el fracaso no existe en el mundo de los ganadores. Solo resultados. Cada día cuenta, cada movida cuenta.

La ambición te obliga a ver un video más de una persona que es excelente en tu misma área. Porque puede que en ese video descubras el detalle que te permitirá avanzar más rápido.

El poder de la ambición te da la fuerza necesaria para ignorar olímpicamente a todo aquel que te menosprecia y no te da la energía positiva necesaria para seguir en tu búsqueda del éxito.

El poder de la ambición te da la fuerza para decir NO! a esa reunión improductiva con tus amigos y perder el tiempo.

La ambición te da la motivación, la fuerza, el empuje, la resistencia, el coraje, la rabia, la determinación, el placer y finalmente la victoria sobre todos aquellos que se te oponen y transforma incrédulos en creyentes.

Que hace que tus amigos se multipliquen. Que tus adversarios te teman. Que la naturaleza y las circunstancias se dobleguen a tu voluntad. Y que personas que nunca se habían fijado en ti de repente te empiezan a traer más y más oportunidades para crecer y desarrollar la inmensa capacidad que tienes.

Te conviertes en un héroe para las masas. En una inspiración para aquellos que también se sienten especiales. Empiezas a ser un buen ejemplo para todos tus familiares–de esta generación y para el resto de las generaciones que te siguen.

Cuando tu ambición es grande, primero te ignorarán. Después se reirán de ti. Después pelearán contra ti.

Después…TÚ GANAS.

Yo estoy de tu lado…Nelson

Estoy buscando personas como tu.

Que si vas a morir…vas a morir…PELEANDO.

Si tu realmente eres uno de ellos te felicito.

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Yo estoy de tu lado.

Nelson.

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