Como Pagar Tus Deudas Parte 6

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Tablilla N° 3

Debo a todos estos acreedores la suma de diecinueve monedas de plata y ciento cuarenta y una de cobre.

Como debía estas sumas y no veía manera alguna de pagarlas, en mi locura, permití que mi mujer volviera a la casa de su padre y abandoné mi ciudad natal buscando en otro lugar un bienestar fácil, para sólo encontrar el desastre y ser vendido vergonzosamente como esclavo.

Ahora que Maton me ha enseñado cómo puedo ir devolviendo mis deudas en pequeñas cantidades que tomaré de lo que gane, comprendo hasta qué punto estaba loco cuando escapé de las consecuencias de mi extravagancia.

He visitado a mis acreedores y les he explicado que no tenía recursos para pagarles salvo mi capacidad de trabajar, y que tenía la intención de dedicar dos décimas partes de lo que ganara para liquidar mis deudas de modo justo y honorable.

Que no podía pagar más que eso y que si eran pacientes, llegaría un día en que habría cumplido enteramente las obligaciones contraídas.

Ahmar, a quien creía mi mejor amigo, me-insultó duramente y me fui de su casa humillado; Bijerik el agricultor pidió ser el primero en cobrar, pues tenía gran necesidad de ayuda. Alkahad, el propietario de la casa, me advirtió de que si no arreglaba mi cuenta bien pronto, me causaría problemas.

Todos los demás aceptaron gustosos mi proposición y ahora estoy más decidido que nunca a pagar mis justas deudas, pues me he convencido de que es más fácil pagarlas que evitarlas.

Trataré con imparcialidad a todos mis acreedores aunque no pueda satisfacer las necesidades y demandas de algunos de ellos.

Tablilla N° 4

Vuelve a ser luna llena. He trabajado duro y con la mente liberada. Mi buena esposa me ha apoyado en el proyecto de pagar a mis acreedores.

Gracias a nuestra sabia determinación, durante la pasada luna he ganado la suma de diecinueve monedas de plata comprando unos robustos camellos para Nebatur.

Las he repartido según el plan, he guardado una décima parte para ahorrarla, he compartido siete décimos con mi buena esposa para nuestras necesidades y las dos décimas partes restantes las he dividido entre mis acreedores de manera tan ecuánime como he podido en monedas de cobre.

No he visto a Ahmar, pero he dado las monedas de cobre a su mujer. Bijerik ha estado tan contento que me habría besado la mano.

Tan sólo el viejo Alkahad ha gruñido y me ha dicho que le debía pagar más rápido, a lo que he replicado que sólo podría pagarle si estaba bien alimentado y tranquilo.

Todos los demás me han dado las gracias y han alabado mis esfuerzos.

De este modo, mi deuda se ha reducido en cuatro monedas de plata en una luna, y ahora poseo casi dos monedas más, que nadie puede reclamarme.

Me siento más ligero de lo que lo había estado en mucho tiempo.

La luna llena brilla una vez más, he trabajado duro pero con escasos resultados. Sólo he podido comprar unos pocos camellos y he ganado once monedas de plata.

Sin embargo, mi mujer y yo nos hemos atenido al plan, aunque no nos hayamos comprado nuevos vestidos y sólo hayamos comido un poco de sémola.

He vuelto a guardar la décima parte y hemos vivido con las siete décimas. Me he sorprendido cuando Ahmar ha alabado mi pago aunque era pequeño, lo mismo que Birejik. Alkahad se ha enfadado, pero cuando le he dicho que me devolviera su parte si no la quería, la ha aceptado.

Los otros han estado contentos, como anteriormente.

Vuelve a brillar la luna llena y mi alegría es grande. Descubrí una buena manada de camellos y compré algunos robustos, mis ganancias han sido de cuarenta y dos monedas de plata.

Esta luna, mi mujer y yo nos hemos comprado sandalias y ropas que necesitábamos ya hace tiempo. También hemos comido carne y aves.

Hemos pagado más de ocho monedas de plata a nuestros acreedores, ni Alkahad ha protestado.

El plan es formidable, nos libera de las deudas y nos permite crear un tesoro que es sólo nuestro.

Ya hace tres lunas que empecé a grabar esta tablilla; cada una de ellas me he quedado con una décima parte de lo que había ganado; cada luna, mi buena esposa y yo hemos vivido con las siete décimas partes, incluso cuando resultaba difícil; cada luna, he pagado a mis acreedores las dos décimas partes.

Ahora guardo en mi bolsa veintiuna monedas de plata que son mías. Eso me permite andar con la cabeza alta y caminar con orgullo junto a mis amigos.

Mi mujer puede cuidar bien de la casa y va bien vestida. Somos felices de vivir juntos.

Este plan tiene un inmenso valor. ¿No ha hecho de un antiguo esclavo un hombre honorable?

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